La versión 6.1 de la norma IFS FOOD será auditable a partir del 01 de julio de 2018, y supondrá que al proceso de homologación actual de proveedores tengamos además que hacer un análisis del riesgo de los proveedores desde el punto de fraude alimentario, siguiendo la guía que ha editado a este respecto la propia IFS.

Aunque a priori, esto pueda parecer más trabajo y complicar más el día a día de proveedores e industria alimentaria, hay que aprovechar la oportunidad para trabajar más estrechamente con nuestros proveedores, por ejemplo: rediseñemos un envase al vacío (neutro sin ningún tipo de impresión) en colaboración con nuestro proveedor de film de termoformado para evitar su manipulación posterior por un tercero, aprovechemos la oportunidad desde el punto de vista de marketing para personalizarlo y potenciar nuestra marca.

Además, si queremos agilizar el proceso, aprovechemos las herramientas tecnológicas actuales para mejorar la gestión de documentación de proveedores (fichas técnicas, ensayos de migración, análisis,…), herramientas de gestión documental on-line como la que propone B2B MEAT para el sector cárnico, u otras plataformas de gestión documental para otros sectores alimentarios ahorran un montón de tiempo a empresas alimentarias y proveedores en la homologación y evaluación de proveedores, y de cara a esa evaluación de fraude alimentario sus herramientas pueden sernos de mucha utilidad para facilitar el cumplimiento del nuevo epígrafe 4.21 de la versión 6.1 de IFS FOOD.

Por último, esto es sólo el comienzo, todo apunta a que tanto IFS como BRC sacarán nueva versión en el 2019, y parece muy probable que IFS se equiparare a BRC en cuanto a requisitos a proveedores, de forma que muchos de los proveedores que ahora no están certificados bajo estándares de GFSI, se planteen hacerlo o estén en ello simplemente porque dicha certificación suponga una ventaja competitiva.